Fútbol y reciclaje se unieron en Ciudad Bolívar para promover conciencia ambiental entre niños y comunidades
- 29 ene
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Actualizado: 2 feb

La iniciativa Reciclagol reunió a 120 niños en un torneo relámpago que integró deporte, educación ambiental y reciclaje comunitario en la sede Cordis de Ciudad Bolívar.
En la vereda Verbenal, en Ciudad Bolívar, el fútbol se convirtió en una herramienta pedagógica para hablar de sostenibilidad. A través de la actividad Reciclagol, más de 120 niños participaron en un torneo relámpago que combinó la práctica deportiva con acciones concretas de reciclaje, involucrando activamente a sus familias y a la comunidad.
La jornada se desarrolló como una actividad articulada con Padres Somascos, con el objetivo de fortalecer la conciencia ambiental desde la infancia y demostrar que el cuidado del planeta puede integrarse a espacios cotidianos como el deporte. Durante el evento, el fútbol fue el eje que conectó a niños, familias y líderes comunitarios alrededor de un mensaje común: la sostenibilidad es una responsabilidad compartida.
El torneo reunió a 120 niños que, además de competir en la cancha, asumieron un compromiso ambiental como parte de su participación. La inscripción incluyó la recolección y separación de material aprovechable, promoviendo prácticas responsables de manejo de residuos desde el hogar y reforzando el aprendizaje a través de la acción.
Gracias a este ejercicio colectivo, y con el apoyo de Familia CIKLO ESP, se logró recuperar un volumen significativo de material reciclable, entre ellos 3 kilos de PET, 20 kilos de vidrio, 5 kilos de cartón, 1 kilo de archivo, 3 kilos de materiales varios y 1 kilo de chatarra. El material fue recogido y gestionado adecuadamente, cerrando el ciclo de la actividad con un impacto ambiental concreto.

Más allá de los resultados en la cancha, Reciclagol dejó un mensaje claro para los participantes: cuidar el planeta no es una tendencia pasajera, sino un compromiso a largo plazo. Cada botella separada, cada residuo clasificado y cada gol celebrado representaron una oportunidad para reforzar valores de corresponsabilidad, trabajo en equipo y respeto por el entorno.
La iniciativa evidenció cómo el deporte puede convertirse en un vehículo eficaz para la educación ambiental y la construcción de comunidad, demostrando que las acciones locales, cuando involucran a niños y familias, tienen el potencial de generar cambios duraderos en la forma de relacionarse con el medio ambiente.



